Te lo puedes permitir

El precio y el valor, no pueden ser conceptos disfuncionales.

El precio deberá ser una compensación justa del valor aportado.
Las empresas nos nutrimos de servicios sobre los que tenemos un excelente valor percibido, y por los que pagamos precios razonables. 
Cuando los precios de determinados servicios exceden nuestra capacidad para acceder a ellos, simplemente no los incorporamos. Por una mera cuestión de supervivencia empresarial.
En ocasiones se asocian determinados servicios a precios elevados. De tal forma, que ni siquiera nos paramos a pensar en ellos.
Estas ideas preconcebidas, limitan nuestra diferenciación en el mercado, y penalizan la cuenta de resultados.
Existen servicios de alto valor, que se pueden obtener a precios muy razonables, y que cambiarán nuestra imagen.
Poner un poco de emoción en nuestras decisiones, puede resultar muy rentable.
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