Pequeñas empresas

Precios bajos, horarios interminables, sumisión, resignación, indiferencia… Una clase media empobrecida maltratada sistemáticamente.

Falta de formación, resistencia al cambio, poca especialización, escasa tecnología… Complacencia ante los acontecimientos.

Cuando leo o escucho hablar de Pymes en según que noticias, me suelo desesperar un poco. Me parece lamentable que se use una terminología tan alejada de la realidad para disfrazar lo que sea que se dice. Me cuesta entender como se mezclan empresas que nada tienen que ver unas con otras. Como si una empresa de 1 trabajador se pareciese en algo a otra de 499 trabajadores.

No digo que no tengan problemas comunes, que es indiscutible que sí. Me refiero a la capacidad que tienen unas y otras para enfrentarlos. Y no me refiero a los retos del mercado, donde las economías de escala se suplen con horas de trabajo, imaginación, flexibilidad, y por qué no decirlo, riesgo.

 

El 55% de las empresas españolas, no tiene trabajadores. 

El 26,8% tienen de uno a dos trabajadores

Un 9% tienen de 3 a 5

Solo un 3,7% de 6 a 9

El 1,4% de 1 a 49

Se avecina una época terrible, que tendrá que ser gestionada adecuadamente. ¿Quién lo hará? Es evidente que los políticos de gestión no parecen saber mucho. Aunque así fuese, tardarían tanto en ponerse de acuerdo, que las ventanas de oportunidad se irían cerrando. La sociedad civil no parece que tenga un gran peso en las decisiones de estrategia país. En cuanto a Sindicatos y Organizaciones Empresariales, vaya momento les toca, y que poca credibilidad han atesorado.

¡Y no he visto a ninguno de los citados, defendiendo los intereses de las pequeñas empresas nunca jamas! 

 

Sin duda, este gráfico es el culpable de que esto sea así. Muestra el número de trabajadores por tamaño de empresa.

Las pequeñas empresas, únicamente representan el 31,2% del empleo.

(Empresas de <10 trabajadores).

En una época, dónde se calcula todo en función del PIB, ya os podéis imaginar que estas no son las que más contribuyen. Si se midiesen en términos de utilidad, servicio aportado, contribución social, etc, seguro que la cosa cambiaba un poco. 

La realidad es incontestable, aunque no nos guste y se hable poco de ella:

de las empresas tiene el 31,2% de los trabajadores

Este dato tiene miles de interpretaciones, y si son interesadas aún más. Os aseguro que este tamaño de empresas no es la base de mis clientes. Y que aunque no hay ninguna opinión desinteresada, esta pretende serlo, aunque igual no lo consiga. Espero eso si, que estéis de acuerdo conmigo en que el 94,5% del tejido empresarial de este país, son autónomos y microempresas.

Bajo mi punto de vista, esto es un drama en la situación actual. Es cierto que algunas tendrán oportunidades que ni se imaginaban (fabricantes de metacrilato, por ejemplo) y otras que están en fase de desarrollo y bien orientadas.

¡La mayoría morirán! Prorrogar los ceses de actividad, aliviará el dolor, subvencionar a determinados colectivos, contendrá la rabia, y decir chorradas por la tele, creará falsas esperanzas. De momento, no he escuchado a nadie, explicar como van a competir estas empresas en los mercados futuros (y presentes), con caídas en la demanda interna brutales. Sin acceso a crédito por mucho que el BCE compre deuda publica y privada, y facilite liquidez al 0% de interés. Sin una representación efectiva que vele por sus intereses. Con formación limitada o nula. Sin ningún tipo de economías de escala.

Claro que solo estamos hablando del 31,2% de los empleos. Y cuando uno escucha hablar de “selección natural” y “esto es bueno para el futuro”, se pone a temblar. No hay ningún futuro para los que se mueren, y el de los que sobreviven en condiciones penosas tampoco es futuro.

De momento contaremos  (previsiblemente) con fondos para salir del paso. ¿Los gastaremos o los invertiremos?. Lo primero es fácil, popular y no requiere un gran esfuerzo. ¿Aprovecharemos la oportunidad para afrontar de una vez los retos pendientes?

Si el tamaño es un problema, la distribución sectorial no lo es menos. El sector servicios, copa la mayoría de los empleos en gran parte debido a la hostelería. El siguiente es la construcción, el tercero la agricultura y por último la industria con un 6,1%.

de las empresas, están en el sector servicios

La hostelería, ocupaba en España, alrededor de 1,7 millones de trabajadores. En sus más de 306.000 locales (0,8 por km cuadrado). El año 2019, se alcanzó el máximo de ocupación con 2,5 millones de trabajadores, según Turespaña. El 90% de los negocios de hostelería, son independientes y están regentados mayoritariamente por familias. 

Los países, al igual que las familias o las empresas, tienen que aprovechar los momentos de bonanza para hacer cambios. Un modelo basado en microempresas, posicionadas mayoritariamente en el sector servicios, no es el más adecuado para afrontar una situación como la que ya estamos viviendo.

El sector industrial se sustenta en una buena parte en empresas multinacionales. Sus países de origen, intentarán repatriar la producción, para mitigar los efectos generalizados de desempleo.

La construcción no parece que vaya a ser un sector que destaque en un futuro próximo. Las familias empobrecidas no pensarán en comprarse una vivienda. La construcción destinada al alquiler, no se cubre con la demanda interna, por mucho que nos dé por conocer España.

La agricultura todos sabemos en que situación se encuentra desde hace años. Además de los problemas con las importaciones, tiene otro de mano de obra estacional serio. Escaso valor aportado por la competencia brutal de precios. Explotaciones en muchos casos imposibles de rentabilizar por superficie etc.

Además…

Tasas de movilidad muy bajas. Abandono de la formación profesional, como una alternativa más orientada al empleo capacitado. Número ingente de universitarios, que no va a encontrar trabajo de lo que han estudiado. Varias generaciones, que no han vivido situaciones dramáticas nunca y con baja tolerancia a la adversidad. Las personas con más formación se van fuera a trabajar, allí dónde son valoradas y pagadas. La apuesta por la cultura es mínima y limitada a grandes núcleos urbanos. Tenemos grandes infraestructuras deficitarias, que lastran la economía. No existe un modelo formativo público que busque la excelencia. Y así podríamos seguir en una extensa lista de temas que no se afrontan nunca, y nos mantienen el albur de la suerte.

 

Liderazgo y visión

Si alguien tiene alguna otra receta, me encantaría conocerla. España es una fantástica empresa en una situación muy delicada. Yo como accionista que soy, reivindico una gestión técnica y no política que nos saque de esta. El mejor gestor, al precio que sea necesario para ponernos en la vía otra vez. Sobran los políticos en todos sus ámbitos. Sobran visionarios con las recetas de siempre y defendiendo lo mismo, de un lado y de otro. Sobran representantes que no representan. Y sobran personas sensatas y trabajadoras, que esperan que alguien les diga hacia dónde hay que remar.

Soñar es completamente gratis, y de momento no está prohibido ni nadie lee nuestros sueños. Yo sueño con que alguien diga algo sensato para ponernos en marcha. Será duro, habrá que trabajar más y mejor, pero sobre todo, es preciso que nos digan hacia dónde vamos y como lo vamos a hacer.

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