Diferenciate con estilo

Una de las mejores inversiones es la que genera diferenciación. Por muy poco, puedes marcar mucho la diferencia.

Isotipo

También conocido como imagotipo o símbolo. Es un elemento gráfico, que permite identificar a la organización a la que pertenece. Cuanto más conocida sea una marca, más fácilmente será reconocida por su isotipo.

Logotipo

El logotipo se define como un símbolo formado por imanes o letras. Sirve para identificar a una organización de forma más explícita que el isotipo. No obstante, tienden a confundirse uno y otro. La diferencia suele estar en que el logotipo incorpora más información sobre la marca.

Marca

La marca, hace referencia al nombre de la empresa. En muchos casos, es el nombre que figura en el registro mercantil de la empresa y bajo el que se distinguen sus productos. En otros casos, una empresa tiene varias marcas para distintos productos o servicios.

Isotipo

El isotipo (en este caso de Microsoft), identifica perfectamente a la empresa. Esto ocurre en los casos en los que la marca, es suficientemente reconocida por cualquiera de los elementos que forman parte de ella. Cuando la marca es desconocida, no tiene sentido utilizar únicamente el isotipo, ya que nadie la reconocería.

Logotipo

En este ejemplo, el isotipo es una parte del logotipo. No hace falta decir que sin un gran esfuerzo imaginativo, porque en estos casos da igual. Las empresas universalmente reconocidas, pueden permitirse el lujo de simplificar las cosas. El posicionamiento de la marca es tan fuerte, que se identifica fácilmente. A nivel de percepción, no existe diferencia alguna entre ver sólo el isotipo, o el logotipo que aporta mucha más información.

Simple, representativo, diferenciador y perdurable.  Con estas características básicas definiremos nuestro logotipo.

A efectos prácticos, nos  vamos a centrar en el logotipo, por se el más común. Existe una tipología diversa, como el isologo, que es un elemento gráfico que incorpora en su diseño caracteres tipográficos.

Nuestra recomendación, si el diseño es nuevo, es contar con un logotipo. Cuando la marca sea conocida, se puede utilizar sólo el isotipo o la combinación de uno y otro según el tipo de comunicación.

Son muy pocas (en proporción), las empresas que llegan a ser identificadas por el isotipo, ya que requiere una interacción muy intensa con los clientes.

Deberá formar parte de todos los elementos de comunicación de la empresa. Y es el elemento esencial del manual de estilo que más tarde explicaremos.

El diseño del logotipo, deberá cumplir una serie de requisitos para que funcione bien como elemento identificativo de la compañía.

  1.  Debe ser simple y fácil de memorizar

  2.  Debería representar los productos o servicios de la compañía, aunque esto no se cumple casi nunca.

  3.  Diferenciador, para no ser confundido con otros de otras compañías.

  4.  Perdurable. No es un elemento como otros que convenga cambiar cada cierto tiempo.

Yo además pienso, que debe tener una historia.

DISEÑADOS

CON EMOCIÓN

El logo debe ser inspirador para quien lo ve, pero también para quien lo elige.

Si quieres conocer la historia de nuestro logo, sigue leyendo.

Cuando inicié mi proyecto empresarial, de vuelta en Galicia, mi parte emocional dominaba absolutamente mi conducta.

Tenía claro lo que quería hacer. Se iba a fundamentar en la colaboración de terceros. Se basaría en el intercambio de conocimientos. Tendría una función de contribución a la mejora de las empresas. Y sería a lo que me dedicaría el resto de mi vida.

Con esos elementos, pensé en dos de mis aficiones, la fotografía y las series matemáticas. Como sabéis la famosa proporción áurea se utiliza en las composiciones fotográficas. También llamada “proporción divina” se encuentra en nuestra vida desde el principio, representando la armonía.

Ya tenía uno de los elementos, del isotipo. 

Por otro lado, recordaba mi vida de pequeño en una aldea de galicia. Era un ejemplo perfecto para lo que yo había pensado hacer. Los vecinos se ayudaban unos a otros, y existía especialización de algunos. Sin duda herencia de la cultura celta y sus castros.

Según aumentaba la especialización, la colaboración se extendía a las aldeas cercanas. Se tejía de este modo un entramado de relaciones basadas en la confianza.

Como sabéis los castros tienen una disposición circular, tanto en los edificios como en las murallas. 

Y así terminó mi isotipo, sin cumplir la famosa proporción, he de reconocer.

Pequeñas manchas en disposición circular y excéntrica. Me sentí cómodo con el resultado antes de terminar el diseño que había pensado, y pensé que representaba lo que quería hacer.

El nombre era más complicado. Quería que tuviese algo gallego, y recordé un lugar que visitaba de pequeño, que se llamaba O Castro. Había unas pequeñas ruinas de un castro celta, y solía ir siempre que tenía un problema. Me daba mucha tranquilidad aquel lugar. 

Ya se que estaréis pensando, que el nombre tiene que inspirar más a los clientes que a mi, y que es largo, complicado y no define ninguna actividad. Es puramente emocional. La parte “internacional” del nombre, hace referencia a lo único que hice toda mi vida, y a que ponerlo en inglés mola más.

No os voy a negar que muchas veces se me pasó por la cabeza encargarlo. Los programas de diseño, no son fáciles de entender. Pero era un reto más, aprender mil cosas nuevas, y en ello sigo…

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