Soy un salmón

Hace tiempo que me siento igual que estos preciosos peces que remontan el rio haciendo un esfuerzo ímprobo para llegar a su destino. Las amenazas son muchísimas y tan solo unos pocos lo consiguen. Sin duda una muestra de lo cruel que puede ser la selección natural para el que no es capaz de llegar.

A pesar de todo, los salmones tienen una ventaja con respecto a mi, o a los que se sientan como yo. ¡Son libres! Claro que ellos igual preferirían ser súbditos de algún estado que les protegiese en ese arduo camino. ¡No se engañen queridos salmones! Únicamente merecería la pena ser un  ciudadano salmón y eso es prácticamente imposible. Ser súbdito conlleva un alto coste de libertad y dignidad.

Así pues, los que nos sentimos súbditos salmones tenemos una vida parecida a los salmones pez en lo que a remontar corrientes se refiere. La diferencia es que en el parque en el que nadamos contra corriente estamos absolutamente controlados por un sistema político y económico que hace que las condiciones sean cada vez más difíciles.

Súbdito salmón

¡Que olvidada tenemos la revolución francesa! A pesar de las contrareformas y el largo proceso, aquello inició un camino que al menos para algunos, en mi caso 130 años después supuso cotas de libertad y prosperidad inimaginables. Es posible que de forma equivocada, una gran parte de mi vida me haya sentido ciudadano y haya creído en las bondades de un estado que me proveía de libertad y seguridad. Lo de la fraternidad e igualdad formó siempre parte de factores menos controlables, pero nunca críticos.

Hoy me siento absolutamente súbdito. Seguramente de una forma mucho más sutil que aquellos ciudadanos que en 1830 decidieron que ya estaba bien. La sutileza hoy es un atributo indispensable para que todos estemos tranquilos pensando que la corriente que nos arrastra forma parte de fenómenos que no podemos controlar. La política salmón y la comunicación salmón son dos elementos clave para generar súbditos salmón. 

La política salmón

En el caso de mi país, consiste en llenar un parlamento con 350 individuos organizados en grupos, cada uno de los cuales supuestamente representa un modelo ideológico. Entre todos ellos deben elegir a uno de los grupos para formar el gobierno del país además de discutir todas las iniciativas legislativas encaminadas a facilitar la vida de los súbditos.

Los componentes de los grupos, están sujetos a disciplina de voto, con lo que tranquilamente podrían ser 7 individuos en vez de 350 ya que el resultado sería exactamente el mismo. Además, todos estos grupos tienen otros 265 representantes en el Senado, otra institución cuya utilidad es difícil de explicar, y no quiero alargarme mucho.

La función real de toda esta cohorte de mal llamados representantes (¿Cuál de ellos me representa a mi si votan lo que les manda su portavoz?), tienen una misión principal: Sobrevivir y permanecer en sus puestos todo el tiempo que sea posible. Para ello forjan alianzas temporales o permanentes además de escenificar toda una suerte de obras teatrales a fin de simular un conflicto permanente tendente a agrupar a los súbditos salmón como espectadores afines a unos u otros. 

La comunicación salmón

La comunicación es toda la información que se transmite a los súbditos para que estos estén al tanto de lo que ocurre en su ecosistema, y se formen una opinión conveniente respecto a las reglas que lo regulan. Esa opinión es muy importante que se dirija a la toma de un posicionamiento ideológico con respecto a los grupos políticos y económicos.

Por tanto, esa información no tiene que ser veraz ni contrastada ni por supuesto independiente. Para ello existen unos entes llamados medios de comunicación que se encargan de generar el suficiente ruido para que se dificulte lo máximo posible la formación de pensamiento independiente por parte de los súbditos. Organizados en grupos (como los políticos), escenifican también sus obras a fin de aparentar una ideología que se identifique con determinadas agrupaciones ideológicas. El oligopolio de los medios de comunicación sirve a los intereses de los grupos políticos y económicos en general y casi siempre el fin justifica los medios. 

¿Soy un salmón marxista?

Lo cierto es que no. Estoy (o al menos estaba) mas cerca del laissez faire, laissez passer que de un estado intervencionista. Pero hay funciones de las que un estado no puede hacer dejación como garantizar la salud, la educación y la seguridad de sus ciudadanos. Y en lo económico debe garantizar el funcionamiento del libre mercado y la libre competencia. Por supuesto garantizar la separación de poderes y el acceso a una justicia igual para todos. También la clase dirigente debe observar un comportamiento ejemplar en la medida en que ostenta el poder de hacer cumplir las  normas incluso con el empleo de la fuerza o la privación de libertad.

¡Quiero ser un ciudadano salmón!

Oso cazando salmones

Quiero pensar que los de mi generación, ya sabemos que existen osos hambrientos en el camino. Nos los hemos encontrado a lo largo de nuestra vida en múltiples ocasiones. 

Lo que a mi me preocupa es la proliferación de osos. Que no exista ningún control sobre ellos y que los guardas del parque nos vendan que no hacen otra cosa más que velar por garantizar nuestro duro viaje.

Esos guardas que dicen cuidar a los súbditos salmón, en realidad protegen a los osos. Algunos ejemplos:

Hace unos días, nuestro gobierno anunciaba un impuesto extraordinario a la banca y a las eléctricas. Y yo me puse a temblar, porque me imagino como van a suceder las cosas. Lo pagarán, sin que suponga una gran merma en sus beneficios y lo recurrirán. Por supuesto lo ganarán y el estado les devolverá el importe más los intereses. Pero no nos enteraremos, porque será dentro de unos años y aparecerá en una pequeña reseña. ¿Quién terminará pagando al final? Los súbditos con sus impuestos.

Mientras tanto, los bancos seguirán cobrando comisiones abusivas a sus clientes, modificando unilateralmente las condiciones de las cuentas, reclamando deudas con procedimientos mafiosos y desauciando a los que no puedan devolver sus préstamos. Sin ningún control por parte de la administración, seguirán realizando prácticas oligopolistas que limitan las alternativas de los consumidores.

Las compañías eléctricas seguirán resistiéndose a una fijación de precios de acuerdo con sus costes reales de producción y manipulando el mercado para aprovechar el momento. Si incumplen la regulación y los pillan, la repercusión puede ser esta:

La Xunta de Galicia sancionará con 200.000 euros a la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, y a las compañías eléctricas Iberdrola y Naturgy por no notificar de forma oficial el vaciado de los embalses gallegos de Cenza, As Portas, Salas y Belesar el verano pasado.

Una sanción de este importe es sin duda ejemplar y demuestra lo barato que les sale a algunos saltarse las normas. Mientras si tu pones una sombrilla en la playa y te vas a dar un paseo, te soplan 600 euros por incívico.

Es que claro, el tema energético es estratégico para Europa que promueve la autosuficiencia. Por ejemplo convenciendo a los ciudadanos que instalen placas fotovoltaicas en su casa. Yo lo hice en mayo, y llegando a agosto sigo esperando la autorización para acogerme al cobro de los excedentes generados. Algunas personas me han dicho que han esperado un año por dicha autorización. Así que de momento, pago la instalación y la electricidad que consumo cuando no hay sol. Porque a una administración preocupadísima por el problema energético y la inflación, no estima conveniente dotar de recursos suficientes para agilizar los trámites. En mi caso 2510 kw/h regalados a la distribuidora, de momento…

Que decir del precio de la gasolina y su evolución con respecto al del precio del barril de crudo. Pero todo tiene una explicación: Con el cambio de proveedores el petróleo que llega ahora es más difícil de refinar y eso encarece los costes de explotación. ¡Pues vaya usted a saber! Yo no soy experto en hidrocarburos ni en refino, pero la CNMC dice que no hay pacto de precios, y eso ya es suficiente motivo de preocupación. Porque no nos engañemos, no son precisamente el azote de los que limitan la competencia. Y si no, fijémonos en la siguiente noticia:

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha multado con 203,6 millones de euros a las seis principales constructoras españolas —Acciona, Dragados (ACS), FCC, Ferrovial, OHLA y Sacyr— por haber concertado durante 25 años, entre 1992 y 2017, miles de licitaciones públicas destinadas a la edificación y obra civil de infraestructuras, como hospitales, carreteras o aeropuertos.

Uno podría pensar que ha hecho la CNMC durante 25 años que me parece un período de tiempo significativo. Sin darse cuenta de que la obra pública costaba significativamente más… ¡¡¡Alucinante!!! Pero vayamos al importe de la sanción (203,6 millones de euros), que sobre el importe licitado, por ejemplo en el año 2021 (21032 millones de euros) es el 0,96%. O sea que con menos del 1% del importe licitado el año pasado arreglan la cosa. Podríamos dividirlo entre el importe licitado en los 25 años, que sería lo suyo, pero mejor no hacerlo por higiene mental.

Podría seguir con muchos ejemplos del estilo. Para mi es evidente que los guardas no protegen el libre curso de los salmones. Es evidente que cuidan a los osos para que no les falte de nada. Que estén bien nutridos para pasar el invierno y los salmones que se esfuercen un poco más, que para eso han nacido, para nadar contra corriente. Es evidente que a los osos su reputación les importa bien poco, convencidos de que son imprescindibles, y además todos se van a comportar igual con los salmones.

Así el panorama, ser un ciudadano salmón parece un objetivo imposible de conseguir. Yo estoy a punto de perder la fe en que esto ocurra, ya que todo parece indicar que vamos en sentido contrario. ¡Tengo tantas preguntas para los guardas del parque! Y tan pocas respuestas… Sospecho que todos los grupos encargados de cuidar el parque tienen el mismo interés: cuidar a los osos, sin que se note. 

 

¿Quién garantiza la supervivencia salmón?

Los osos, saben perfectamente que los salmones son su sustento principal. Por tanto, la supervivencia de estos está garantizada por una mera cuestión de necesidad de los primeros. Lo que no están garantizadas son las condiciones en las que se va a realizar la remontada del rio. Los osos no van a renunciar a seguir alimentándose, incluso parecen ser cada vez mas voraces, necesitan más y más proteínas. Los guardas del parque, tienen que ser cada vez más imaginativos para que no se note su favoritismo hacia los osos, pero… ¡Es que dependen tanto de ellos! Menos mal que la comunicación salmón está a tope generando ruido dentro del agua y eso despista mucho.

La supervivencia de los súbditos salmón, depende de nosotros mismos. Y cuanto más tiempo tardemos en darnos cuenta, peores serán las condiciones del rio y más osos nos vamos a encontrar en el camino. Igual que en otras épocas de la historia habrá un «hasta aquí hemos aguantado y ya no podemos más». Únicamente deseo y espero que ese cambio en las reglas del parque natural se produzca de forma no traumática. Que surjan liderazgos creíbles e inspiradores para todo el ecosistema que permitan una convivencia razonable y equilibrada. De momento no parece haber muchas alternativas, pero estoy seguro que aparecerán, o que Dios nos ampare.

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